Todo el mundo tiene una imagen general de que si quemamos mas colorias, mas rápido bajaremos el % de grasa corporal, pues estoy es muy cierto cuando se crea un un defict de calorías en nuestro cuerpo, nuestro metabolismo utiliza las grasas existentes en nuestro tejido adiposo.
La forma más sencilla de recortar calorías es eliminar el exceso de grasa de la dieta,
(debe estar entre el 15 y 25% del total, no más) quitar la mantequilla, aceites
o alimentos grasos, la piel del pollo, quitar las yemas de los huevos, comer
carnes más magras,… aunque se pueden dejar las grasas insaturadas (sanas) cómo
el salmón o los frutos secos. Estas grasas favorecen la absorción de vitaminas,
ayudan a crear hormonas y a rebajar el colesterol malo.
Comer más
proteinas
Los carbohidratos en exceso se acumulan como grasa. Además la proteína añade músculo (tener en cuenta que para eso hay que
hacer deporte, sólo comerla no sirve) y esto lo que hace es aumentar
el metabolismo basal, que no es otra cosa que lo que quema nuestro
organismo simplemente por vivir. Además el cuerpo consume más calorías por
procesar la proteína que a la hora de procesar los carbohidratos o las grasas,
así que simplemente con eso quemamos más grasa.
Por todo esto si tu dieta tiene más proteína,
ya de por sí, eliminara más grasa, incluso cuando ambas dietas contengan la
misma cantidad de caloría. El secreto en consumir menos calorías de las que
consumes.
Si realizas pesas debes ingerir 2gr por cada
kilogramo que peses (aunque deberías ser por cada kilogramos de músculo
que tienes para lo cual deberías medirte el nivel de grasa corporal), sino con
comer entre 1 y 1.5 gr por kilo es más que suficiente. Puedes hacerlo comiendo
atún, pechuga de pavo o de pollo, filetes, claras de huevo, proteína en polvo o
requesón, bajando tu ingesta de grasa a menos del 20% del total.
Comer más
veces al día
Si te
cuesta quitar calorías de lo que comes, puedes dividir y hacer más comidas
diarias ya que aunque sean las misma catidad de calorías consumirás más energía para asimilarlas,
además que cuantas más comidas más posibilidad hay que lo consumido vaya al músculo
en vez de que se transforme en grasa.
Intenta espaciar las comidas entre dos y tres horas, pero nunca
pases sin comer más de tres ya que el cuerpo se “cree” que va a pasar hambre y
entonces empieza a almacenar grasa y en la siguiente comida pedirá comer más
cantidad. Eso sí, no por comer más comida debéis comer más cantidad, vamos más
calorías globales, así que reparte la ingesta total de calorías que necesitas
dividiéndolas por la veces que quieras comer.
Rebajar
la ingesta de carbohidratos
Es muy importante bajar la ingesta
de grasa pero tan importante o más es intentar rebajar las hormonas que
acumulan grasa y una forma de controlarlas es recortando la ingesta de carbohidratos, ya que al comerlos se libera la insulina que es una
hormona que impide que la grasa se descomponga y favorece el que se acumule.
Aquí es donde entra el índice glucémico de los alimentos que es en modo simple la
cantidad de insulina liberada que un alimento provoca cuando es asimilado, y
cada carbohidrato tiene un índice diferente, a más índice glucémico más insulina liberada por tanto más
importante es desechar ese tipo de carbohidrato porque no es bueno para la
quema de grasa que es nuestro objetivo.
Ahora bien ¿cuáles son estos carbohidratos de índice glucémico alto?
Arroz blanco, patatas, dulces, pan blanco, muchos cereales y pasteles de
cualquier tipo. ¿Y los que tienen índice
glucémico bajo? Cereales integrales, avena, boniatos y legumbres que
deben ser los que comamos en el caso de recurrir a los carbohidratos. Reducir a
la mitad la cantidad de arroz o pasta que comáis también es un buen truco, si
antes echabas dos tazas echa una, si echabas 100gr echa 50gr.
No comer
nunca carbohidratos sin proteína
Existe un
truco en caso de que vaya a comer por ejemplo una taza de cereales frío
(normalmente de rápida digestión) y es comerlos con proteína y pequeñas cantidades de grasa. Por tanto
hay que tomar esa taza de cereales con un revuelto de claras, un poco de
requesón ó una lata de atún al natural escurrido.
Además de combinar carbohidratos con
proteínas hay vegetales que
siempre ralentizan la digestión como son el brécol o brócoli, las
ensaladas verdes (lechugas varias, escarola, …), la coliflor o las judías
verdes, y aunque se coman con otros carbohidratos hacen que la digestión
general se ralentice.
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